12 junio, 2012

...PEQUEÑO CACHORRO...







No tiembles, pequeño cachorro, no tiembles.
Nunca cederé a esa cuerda que me aprisiona
con la velocidad de la inquietud.
La lluvia volverá y limpiará.
Yo regresaré sin separarme de esa sonriente humedad.
Volveré a mis principios.
Volveré a esa figura de madera
con eco de marginalidad.
Para que esa nada no nos separe.
No tiembles, pequeño cachorro sonriente, no tiembles.
Aprenderé de nuevo. Aprenderemos.
Con la bofetada en mi cara refugiaré la tuya.
No tiembles, nada pasa,
es sólo que amparada en la monotonía
me creía algo.
Algo, eres tú. Tú quien me crea, tú quien me creó.
Hubo un día alguien...
Se amparaba en mi soledad
para no sumergirse en la suya.
Tranquilo que seguiré,
no me han vencido porque no pueden.
Nos guiaremos por una estrella,
cualquiera sirve, y otra vez soñar.
Y cuando llegue ese día,
cuando llegue mi amada utopía,
tú, mi pequeño cachorro sonriente,
te convertirás en águila roja,
descendiendo en picado sobre
un mar de estrellas,
para romperlo en mil trozos
y tú brilles,
al vernos brillar.





 



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