16 julio, 2012






Como la ternura de una guitarra nocturna argumentada en el abismo de la propia palabra.
Porque, quizás no depende del esfuerzo sino de la propia naturaleza.

Ocurren, no; existen algunos hechos que siento inasibles en mis propias manos. Como un grito sin razon, escuchado al esconderme dentro de mi cuerda.
Porque, quizás es egoísta mi idea de querer sentir hasta la médula.

Existen, no; viven algunos bichitos a mi alrededor, debo sentirles como la sencillez del agua al pasar,
vista desde una hoja que flota.
Porque quizás no sabemos escapar de nuestros poros, no lo intentamos siquiera.

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