19 septiembre, 2012

En "Saverko city"


 


Por fin algo ha cambiado. La intriga me devoraba. Todos los días era igual, yo no lo entendía. Cuando vine a vivir a "Saverko city" ( en, pero no con) me encontraba a éste tío por todos los lados. Me iba trabajar y me lo encontraba. Cuando volvía también me lo encontraba. Paseando a mi perro, me lo encontraba y en la panadería también, En el paso de cebra, él siempre cruzaba, y leyendo la prensa en el café. En la consulta del médico ¡por Dios, allí también estaba!  En la parada del bus, en la esquina tomando el sol, en el portal de al lado. Y en el vermú de los domingos, el paseo nocturno, en las hojas del otoño y delante de mi ventana...
   Por fin hoy, cuando le adelanté reconociendo su coronilla clareada y superé, en el mismo momento, el susto de verle otra vez pero sonriendo de frente, me di cuenta de que uno de ellos llevaba las patillas más largas.

 

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