12 septiembre, 2012

Dos nubes

 
 
 
 
Beb




En la espalda el sol de las vanidades
se mece eterno y orgulloso
ante los buscadores insaciables
que nunca sabrán en donde se posó.

En los ojos el reflejo de dos verdades
cada una con su propia sombra
el mismo fuego, los mismos colores,
para unirse en su infinita álgebra.

En la sangre deseos de azules
días suaves, amaneceres eternos,
caricias inmortales
juegos de te quieros
y un: ¡vamos a creernos!







 

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