21 noviembre, 2012

Tenías








Tenías todas las palabras en las palmas de tus manos y las escondías en los bolsillos de tu gabardina pensando que todos los poemas hablan de ausencias. Con el tiempo y las horas tus bolsillos se ensancharon como las mochilas de los viajeros solitarios y empezaban a parecerte pozos vacíos donde ya no se calentaban ni tus dedos ni tus días.
    De frente y contra el frío alzabas la mirada con la fuerza de tu mundo imparable y secreto jugando con tus llaves, lo único donde agarrarse.
    El viento confundido de la ciudad, roló veloz cuando me acercaba a ti y te rodeé con mis folios blancos y mis plumas de tinta nueva. Se colaron en tus bolsillos las letras de mis manos y al juntarse con las tuyas, como nunca jugaron.







 

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