13 febrero, 2013

As de Guía

 
 
 
 
Jose Carlos Amoedo Iglesias





Así pues, anudamos el lazo
con hileras de pecas
entre la espalda y los brazos.

Y con raíces de sobras
renovamos lo quemado
entre la cintura y las manos.

Con la lengua fuimos bailando
todas las cuestas ciertas
que por la piel encontramos.

Y entre labios, besos,
impulsos, la rodilla,
el terremoto, la mejilla
¿dónde te has ido?
suena el tambor
y el mar salado.

El lazo se ha enmarañando.



 
 (De vuelta)
 

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