11 marzo, 2013

Arañando





La primera vez tuve tal impresión que eché a correr
en línea recta hacia el infierno que me habita.

El infierno de los que no lloran también es nuestro. 

Desde esta atalaya egocéntrica observé por la mirilla
cada vez con un ojo, para no perderme nada.
 
Y queremos dejar de vivirlo,
pero aún no.

Cuando el pánico se asustó te empecé a desnudar
te rasgué las flores que no tenías
y quise arrancarte a mordiscos de las mías.
 
Muerte a la poesía de los lirios onerosos.
El único poema está en tu piel.


Llegó un silencio de vigilia con vigilancia en exclusiva
y más letras escondidas colándose por entre la mirilla.
 
Ver, lo que imaginan,
tocarlo.

La penúltima vez me atravesó
dio cuatro vueltas de campana
en el centro de mi espanto
y salió por mi espalda
resoplando
silbando
...ndo.



gritando
arañando
peleando
 
 
 

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