24 marzo, 2013

Un café con anís

 

Es una palabra dulce que sólo asoma por las ventanas de lo que venera. Se cuela de vez en cuando por mi ventana entreabierta. Y como el aire fresco, agradable, amable, sigue el recorrido de lo que tanto conoce sin titubear. Esta es una palabra juguetona, con cinco únicas letras, de vez en cuando se pone a vibrar y como las cuerdas de una guitarra eléctrica empieza cerrando los ojos, despacio y luego te invita al sobresalto, regalo de la casa y nada más. Y yo que nunca olvido que está de paso, y que alguna vez me atraganté con azúcar, me he aficionado a tomarme un café con anís cuando abro en las mañanas mi ventana.
 
 
 
 
(Lo conseguí)
 
 
 
 
 

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