22 abril, 2013

Pensar en ser

 Alfred Eisenstaedt
Les Halles, Paris, 1930, a photo by Alfred Eisenstaedt
 
 
 
 
 


He abierto la ventana. Sí, buscando un poco de aire. Buscando alejar los búhos que palpitan en mis oídos, esos que se quedaron a vivir conmigo una tarde que no puedo olvidar. La noche está dormida también, parece acunada entre las ramas de los tilos a punto de florecer. La brisa es la madre que siempre abraza y me abraza. No hay dolor en este segundo que me acaricia la cara.

Ahora queda pensar en ser, y no hay papeles arrugados en mi carpeta del pasado. Las preguntas son las mismas y están ahí amarillas entre las ramas. Las repuestas son un barquito de papel, una palomita, el avión que planeaba en busca de la palabra.

Entonces. Será. ¡Que todo es lo que se espera de la nada! lo que palpita en la mañana en un plano irreal, cuando cierro los ojos y te acaricio la cara.  Dime ¿qué tiempo verbal es haremos? La ingenuidad es tan absurdamente abstracta que ni yo la comprendo.
 
 

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