03 abril, 2013

Recogiendo


 
 
 
Te busqué por todos los rincones siguiendo tus huellas. En la cocina tu taza seguía templada. Tu aroma permanecía en el baño junto a la toalla caída sobre el bidet. Ni una nota tuya en el salón. Miré por la ventana y tampoco estabas. Fui al dormitorio y lo desmonté. Quise olvidarte cuando me agaché para meter en la lavadora toda la montonera de ropa que cabía entre mis brazos. Entonces te encontré; estabas allí pequeñito, dentro de la oscura lavadora, con la gabardina puesta, señalándome con mi braga, enfadado me dijiste: me parece que te has equivocado, el surrealismo es otra cosa.



 

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