04 mayo, 2013

Astucia

El mueble librería del erudito mallorquín Marià Aguiló que decora la Conselleria de Cultura de la Generalitat.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Conozco a Jim desde hace tantos años que es como de la familia, pero el negocio ya no se sostiene. Tendré que despedirle a pesar de lo que le estimo. ¡Lo que me hizo reír el puñetero al principio! ¡Cómo le costó aprender a tratar bien a los clientes! Y ahora, que parece que por fin aprendió, no sé como decírselo, nunca será un buen momento.
Ha entrado un cliente, aunque más bien tiene aspecto de vendedor de funeraria. Seguro que es un cabezota, lo veo en su lenguaje corporal, es de esos a los que hay que decirles que sí a todo. ¡Ahí vienen! ¿Este chico no aprenderá nunca?  –¿qué pasa Jim?
–Pues resulta, jefe, que el tío quiere el mueble de madera maciza estilo Luis XVI que nunca hemos conseguido vender, pero se empeña en que lo cortemos con una radial a lo largo, ¡con dos cojones! El hijo de puta quiere solo la mitad –dijo Jim dándose cuenta, al ver la cara congestionada de su jefe, de que justo a su espalda estaba el extraño cliente. Y entonces con soltura añadió: ¡menos mal que éste señor quiere la otra mitad!





 

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