09 junio, 2013

El reloj estación (I)







En la estación de las telarañas
una primavera nocturna grita
al tren donde pasan
las palabras mudas
las que
unos guardan
en bolsillos casi rotos
casi rojos
y otros, sin embargo
eternautas dolientes
babean dormidos
soñando en blanco
simples casi
y claroscuros.

En la estación de las telarañas
el eco rompe el silencio
acompañando al sol
asustado en el poniente
y no sabe, se ha ido
lejos de los calambres
de las manos del techo.

Al este ruge el hambre
de comerse hasta las flores
el pobre lucha destemplado
por la tabla del banco
no hay tiempo de penas
con el reloj parado...

Puedo explicarlo
pues soy el reloj
de la estación en la espera
de los que se saben muertos
respirando en la vida
tu vida
y también
mi vida
y también
la ironía
de ser el muerto
pero no matado.

 




 

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