11 noviembre, 2013

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Bailan las letras escritas
sobre el agua
giran las curvas
ondas perdidas
y no hay mareas con su sal.

Olvidaría este paisaje de metal
de plásticos enloquecidos
de maderas que nunca fueron
de piedras huérfanas

si no hay estrellas que mirar.

Saltan comas, puntos
acentos sobre la piel cierta
extiéndete la fragancia
y vuela a la humedad

humanidad

tengo dos poemas
uno entre los ojos
y el otro
en el centro de tu boca

tengo una voz
gaviota entre mis piernas
y un silencio
allá
donde me estorbas.

En el fondo de este vaso
hay una línea recta
la encontré una noche
que no quise mirar

fina
fisura
fiadora

de la nada
que se filtra
a pura gota.

Descubrí que la belleza no es tangible
justo en el justo momento
ése
que quise tocar.

Lloremos pues, sobre las baldosas
etéreos, equivocados
indolentes, rastreadores
arrastrados
y tráete entonces... a ti
aquí
a mí

en el breve centro de mi aurora

boreal.

 

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