23 diciembre, 2013

El reloj de la estación (III)






Museo de Orsay en Paris


"Por fin cambió el tiempo y cae una lluvia fina sobre los árboles. ¡Hay mucha lluvia en una nube grande!  El cielo oscuro tiene un tinte rosado y a pesar de ello un pequeño pájaro está cantando solitario, ¡quizás no quiera marcharse¡  Pronto será visible el nido de los escándalos, los mismos que me despertaban la sonrisa. Y pronto habrá uvas en los mercados, higos, membrillos, setas... aromas de tierra."
"Cartas del amanecer"








En la estación de la plenitud
las semillas del otoño silban por las esquinas
mientras, en los vagones sueñan las despedidas
y lágrimas, breves, acarician mejillas.

La puerta sur quedó abierta y plena
el traje de hojarasca desviste ausencias.

Olvido y olvida
no sabes volar
llevaré y llevarás
poca carga en la bolsa.
No hay un adiós capaz de imaginar
el frío de la cumbre en la montaña.

Atesora el otoño un secreto:
quisiera quedarse entre los árboles
y al tiempo rondar los bares.

Un solitario rosario natural
cuelga al cuello del viento
que se mira en los cristales
para tornarse violento.

Luego todo acaba
durmiendo en laureles
soñando en un vagón
y una canción.



  

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