27 julio, 2014

La pastilla de liberación prolongada

 
 
 
 
 









No nos lo dijeron
pero la risa se nos sube
y después se nos baja
nos dijeron más bien que primero duele
y luego se nos pasa.

Se pasa, nos mintieron
embelleciendo esa fragilidad
la misma que se nos rompe
con las madrugadas

pero la risa se nos sube
y después se nos baja

y sino, pastillas de goma
de liberación prolongada
de todos los colores
y único sabor
que por ser mujeres
ya recibimos flores
y si se nos mueren
apuntemos el tiro al contenedor.

No nos dijeron que por las bravas
el destino nos aguardaba
con uñas afiladas
nos dijeron, más bien,
que consiste en dar placer al rey de la manada

y sino, pastilla de nuevo
con todas las ganas
bajando la escalera de caracol
que quiere pero no se acaba
que nos lanza, nos dispara
sin concesiones ni metáforas
y si nos tiemblan las piernas
como transparencias mojadas
jadeando en la pelea
y suspirando de agua,
cerremos los puños
que al abrir los ojos
y volver la cabeza
encontremos la mirada
suya y perpleja.

No nos dijeron que llueven las metáforas
una lluvia ácida de densidad salada
nos dijeron, más bien,
que la palabrería engaña.
¡Y esta vez tenían razón!

Y sino, pastilla de gafas de sol
en días de blanco y negro nublado
y a mirar sin ser descubiertas
con la cabeza en todo lo alto
secretos los pecados
que a nadie le importan
las quimeras de liberación

ni la brecha ancestral
que poco tiene de flor.