18 julio, 2014

Roba-sueños







Me decía: es un hecho comprobado
cuanto más duele menos mata. Y
bofetón tremendo de sorpresa, de regalo.
Así pues, la maté. La maté a palabras.

Esperé paciente mi turno de venganza
bajo el plomo espeso de aquella mañana
tras el hedor apagado, sombra a su espalda
llegó mi momento por dejar de aguantarla.

Mi maestro, mi señor, bajo su falda babeada
¡créame lo que hablo! lleva pegado al diablo
yo le pido humildemente la lleve a exorcizar

báñela en su agua y verá la inmundicia blasfemar.
Y es que,  quien roba los sueños por disfrutar
se merece el castigo de nunca despertar.