06 julio, 2015

Fue por la tarde






























Fue por la tarde
en la terraza
de un viejo café  
hacía un calor de plomo
mojado
 
él permanecía
sentado en una silla
rodeado de solitario
horario

parecía ausente,
parecía omnipresente.

Fumaba cansado
el brazo apoyado
sobre las piernas

llevaba un barato traje
de vello pálido

el pene flácido
blanco, blando

y zapatos

llevaba zapatos,
los de patear tempestades,
brillaba a sus pies
el suelo empedrado
la mala vida, la jodida vida,
se muestra en las miradas 
pero la de él
de tan dolida
dolía.




El primero que lo vio
en su trono improvisado
fue un perro feo
que arrastraba
a su dueño vago
y su encefalograma plano

el perro ladraba
el humano miraba
de soslayo
sin querer ver.

No serás tú
quien me levante
─pensó el desnudo
odiándolo.

En el silencio de la tarde/ se oían más los pasos
los de dos camareros/ de vuelta a su trabajo
brillaba a sus pies/el suelo empedrado
brillaba en la silla/el cuerpo blanco
del cliente no invitado.
la mala vida, la jodida vida,
se muestra en las miradas
la mirada de uno de ellos
se agachaba
esperando
en la distancia justa para escapar
porque el miedo
no sube peldaños
solo los baja sin mirar.

la mirada del otro
de frente, valiente
que no,
no da miedo
un viejo sentado
y con la polla hondeando.

─Disculpe caballero,
¿podría ayudarle en algo?
¿a quién quiere que llame?
¿otro cigarrillo quizás?

─Acepto el vicio
camarero
pásemelo encendido
no existe el fuego amigo
ni los amigos lo son.

–¿Agentes? ¿ me oyen?
Vengan cuanto antes
al viejo café

hay un hombre enfadado
que de puro genio se ha alejado,
su mirada tiene el tiempo acumulado
imperdonable viajero de la piel.

La gente
rodeaba la fachada del café
cuando llegaron los policías

los de las sonrisas uniformadas

y no brillaba el suelo a sus pies.

Bernarda y Tomasa
primeras
en primera fila
agarradas del brazo
como dos siamesas tetonas
discutían la teoría
del cuándo y del cómo
mientras esperaban,
con mirada de lascivia,
ver alguna cosa crecer. 

─Que es muy pequeña,
Tomasa ─dijo exagerada─
te aseguro que eso no le crece
ni dándole "de mucho a bien"
─Pues yo creo que sí, Bernarda
─mirándolo cejijunta─
será tan grande y oscura
como la luz de su mirada.

Unos pasos más atrás
estaba María,
reina de fiestas privadas

con estrellas en la mirada
la mala vida, la jodida vida,
se muestra en las miradas
temblando sus tobillos
en tacones de charol
brillos apagados
sobre el suelo empedrado
hablaba por teléfono
a un amigo amado
 
─Ángel, vuela hacia aquí
en tu carroza de curas
con tu traje blanco
y tus zapatos blancos
 
tráete esa mirada tuya
medicina del querer

en el viejo café
donde nunca nos sentamos
tú y yo  
está desnudo tu hermano
el poeta
mirando iracundo.
 
Los policías
con sus sucios zapatos limpios
pretendían llevarse
muy lejos del café
al protagonista desnudo
de este poema interminable
 
hubo forcejeos de poder
hubo palabras bien-sonantes
pero, pegado a la silla,
era autor y protagonista
de una nueva ley de atracción.
 
Tomasa decía:
el más bajito
 
te aseguro  

el policía bajito
tiene una verga de campeón
 
el perro pequeño
con su dueño vago:
guau, guaaau
 
un policía:
¡vamos caballero,
hágalo
difícil!
 
si se enoja mi compañero
le agarra el almanaque
y se lo estira hasta el suelo.
 
Pero él seguía inmóvil 
y tapado con dos manteles
de cuadrados azules
que el camarero valiente
le había regalado
 
Llegó Ángel,
el ángel blanco
 
Amigo Leo, ¡vámonos ya!
¿qué haces desnudo aquí?
─Me robaron de madrugada
en la piscina del palacio.
─¿Del palacio? ─entre carcajadas─
¿Se olvidaron de robarte los zapatos?
─Me los dejaron.
¡Los zapatos NO!, ─les grité─
¡que son míos desde que me enfadé!
 
y al mirarlos muy cabreado
se echaron a correr
 
─Pero Leo, ¿otra vez jugando
con las ardillas del parque?
─Que no son ardillas ¡coño!
que son más ratas ¡diablos!
 
que son los diablos de los árboles 
se esconden cuando nos ven
 
─¿Y llevas todo el día
vagando por las calles
en pelota picada?
─No, compañero del alma,
llevo todo el día
el día entero
asustando
a las musarañas
con el fuego
de las miradas
 
he asustado troncos dormidos
hay perros más comprometidos
son duros leños corrompidos
de su propia oquedad
 
están más que muertos los vivos
la bella muerte robó los zapatos
para caminar por los adjetivos
¡malditos adjetivos! escondidos en los orfanatos
 
y en las horas que pasé en esta silla sentado
solo he visto un dulce pájaro de juventud
no es tu novia, ¡joven Tennessee enamorado!
 
no la de los ojos estrellados que solicitó tu pulcritud
sino la linda, rechoncha, tetona con falta de pulcritud
que me mira la polla sin cometer un solo pecado.
 

Llévame ya a ese palacio
de los muertos de aquí
 
la humanidad recelosa
pierde
 
no importa
el tiempo
 
cuando los ojos hablan
las palabras
de las miradas
son instantes

sin lugar
para el olvido
 
la mala vida, la jodida vida,
se muestra en las miradas

Cuando se lo llevaban
llegó el loco
periodista/para interpretar la historia.
 
Disculpe, Señora siento
no haberla visto, ─dijo
con el micrófono en la mano
tras mandar a Bernarda
dos metros más allá
y pisar a Tomasa
haciéndola gritar.
 
Esta tarde un hombre
desnudo y enfadado
ha alterado la calma
de la siesta del vecindario
en el viejo café
  
no se sabe
aún
por qué
ni qué
locura
es
 
quizás un poeta maldito
rechazando ser premiado
 
o vestido de laurel.
 
las autoridades sanitarias
han llegado en ambulancia
y en este mismo momento
se lo están llevando.
 
Pocos se atreven a mirarlo
con los ojos francos
a pesar del mantel de cuadros
que le cubre la piel
 
Parece que
en este mundo
descarnado
de los poetas
 la mala vida, la jodida vida,
se muestra en las miradas
y nada más.
 
 
 
 
 
Dedicado a LMP
 
 
 
 
 



 

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